Durante años pensé que el perfeccionismo era mi mayor fortaleza.

Era la razón por la que todo lo que hacía quedaba bien. La razón por la que la gente decía "wow, cómo haces todo tan bien." La razón por la que yo misma me sentía — al menos por un momento — suficiente.

Lo que no veía: también era la razón por la que no publicaba. Por la que no grababa. Por la que tenía carpetas llenas de ideas que nunca salieron al mundo.

El perfeccionismo no era mi fortaleza. Era mi jaula más bonita.

El momento en que lo vi claro

Había una nota de voz en mi teléfono. La grabé una noche a las 11pm, hablando sola, siendo completamente honesta sobre algo que me estaba costando trabajo. Era buena. Era real. Era yo.

No la publiqué.

¿Por qué? Porque el fondo no era perfecto. Porque no tenía el intro ideal. Porque "necesitaba editarla primero."

Esa nota de voz sigue ahí. Y la conversación que pudo haber tenido con alguien que la necesitaba — esa nunca pasó.

Eso me rompió algo por dentro.

Lo que el perfeccionismo realmente es

No es un estándar alto. Es miedo disfrazado de estándar.

Miedo a que te vean y no seas suficiente. Miedo a publicar algo y que alguien diga "pensé que era mejor." Miedo a decepcionarte a ti misma.

El perfeccionismo es procrastinación con mejor PR.

Y lo más irónico: las personas que más admiro, las que más impacto tienen, las que más me mueven — ninguna esperó a estar lista. Todas empezaron antes de sentirse preparadas. Todas publicaron con miedo.

Lo que cambié

Cambié la pregunta.

Antes me preguntaba: ¿Está listo?

Ahora me pregunto: ¿Es honesto? ¿Ayuda a alguien? ¿Es mejor que no existir?

Si la respuesta es sí — sale. No perfecto. No pulido. No listo. Afuera.


Cambié la métrica.

Antes medía el éxito por si quedaba impecable. Ahora lo mido por si alguien me escribe "esto era justo lo que necesitaba leer hoy." Una persona. Eso es suficiente.


Cambié la narrativa interna.

"No estoy lista" → "Nunca voy a estar lista, y eso está bien."
"Tiene que ser perfecto" → "Hecho es mejor que perfecto."
"¿Y si me critican?" → "¿Y si alguien lo necesitaba y yo no lo publiqué?"

Lo que no cambié

No bajé mis estándares. Eso es importante.

Todavía me importa la calidad. Todavía corrijo. Todavía edito. Todavía me tomo el tiempo de hacer las cosas bien. Pero ya no espero a que sean perfectas para que existan.

La diferencia entre estándar alto y perfeccionismo es esta: el estándar alto te hace mejorar mientras creas. El perfeccionismo te paraliza antes de empezar.

Una cosa que puedes hacer hoy

Tienes algo guardado. Un texto, una foto, una idea, un proyecto. Algo que "no está listo."

Pregúntate honestamente: ¿no está listo, o tienes miedo?

Si es miedo — publícalo hoy. Imperfecto y afuera siempre gana a perfecto y guardado.

No estás aquí para prepararte eternamente. Estás aquí para expresarte y CREAR.
Christeena Malo es la fundadora de CHRÉA — una plataforma para la mujer que lo quiere todo: el estilo, la conciencia, la vida que diseñó.
Síguela en @christeenamalo · chrea.co